Miércoles, 13 de mayo 2026
La visita de Estado que realiza el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China este miércoles, es la expresión de que cada vez resulta más difícil a la aún primera potencia mundial imponer decisiones unilaterales a los chinos.
Fue recibido por una delegación encabezada por el vicepresidente chino, Han Zheng, en medio de una ceremonia protocolar en la que participaron cientos de jóvenes chinos, una guardia de honor militar y una banda oficial.
La agenda contempla una reunión bilateral entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, además de visitas protocolares, un banquete de Estado y encuentros de trabajo orientados a reducir tensiones y fortalecer áreas de cooperación.
Aunque las diferencias entre Washington y Pekín siguen presentes en asuntos comerciales, tecnológicos y geopolíticos, ambas potencias parecen reconocer la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo en un contexto internacional cada vez más multipolar.
Además de comercio entre las dos naciones y las tensiones en oriente medio, hay expectativas de que ambos mandatarios también hablen de Cuba, amenazada con ser invadida, y de Venezuela, gobernada por una presidenta interina, tras el secuestro de Nicolás Maduro, el 3 de enero último, por un ataque militar que dejó un saldo de decenas de militares muertos, entre venezolanos y cubanos.
La visita de Estado que realiza el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China este miércoles, es la expresión de que cada vez resulta más difícil a la aún primera potencia mundial imponer decisiones unilaterales a los chinos.
Ante el rápido desarrollo económico, militar y tecnológico de China, Trump aterrizó en busca de acuerdos mediante el diálogo, lo cual marca mucha diferencia con su estrategia inicial de medición de pulso con la imposición de aranceles.
Trump agota una visita oficial de dos días, entre el 13 al 15 de mayo y se convierte en el primer presidente de Estados Unidos que en 8 años realiza un viaje al gigante asiático.
Trump agota una visita oficial de dos días, entre el 13 al 15 de mayo y se convierte en el primer presidente de Estados Unidos que en 8 años realiza un viaje al gigante asiático.
Fue recibido por una delegación encabezada por el vicepresidente chino, Han Zheng, en medio de una ceremonia protocolar en la que participaron cientos de jóvenes chinos, una guardia de honor militar y una banda oficial.
La agenda contempla una reunión bilateral entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, además de visitas protocolares, un banquete de Estado y encuentros de trabajo orientados a reducir tensiones y fortalecer áreas de cooperación.
Aunque las diferencias entre Washington y Pekín siguen presentes en asuntos comerciales, tecnológicos y geopolíticos, ambas potencias parecen reconocer la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo en un contexto internacional cada vez más multipolar.
Además de comercio entre las dos naciones y las tensiones en oriente medio, hay expectativas de que ambos mandatarios también hablen de Cuba, amenazada con ser invadida, y de Venezuela, gobernada por una presidenta interina, tras el secuestro de Nicolás Maduro, el 3 de enero último, por un ataque militar que dejó un saldo de decenas de militares muertos, entre venezolanos y cubanos.
onados con América Latina, incluyendo los casos de Cuba y Venezuela, dos países donde tanto China como Estados Unidos mantienen intereses estratégicos distintos.
Trump llegó a China acompañado por directivos de las principales corporaciones estadounidenses, entre las cuales Apple, Tesla, Cisco, Goldman Sachs, Mastercard, Visa y BlackRock.
Trump llegó a China acompañado por directivos de las principales corporaciones estadounidenses, entre las cuales Apple, Tesla, Cisco, Goldman Sachs, Mastercard, Visa y BlackRock.

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