Una amplia manifestación fue realizada este domingo en Barahona, convocada por la Coalición Enriquillo, para reclamar la protección del Bahoruco Oriental, rechazar la minería en esa zona montañosa y exigir soluciones a demandas históricas relacionadas con agua, agricultura, medio ambiente y desarrollo regional. La manifestación reunió organizaciones comunitarias, ambientales, campesinas, religiosas, profesionales y sociales del Suroeste.
Por Benny Rodríguez
Domingo, 7 de junio 2026
BARAHONA: Las lluvias registradas durante la víspera y la madrugada de este domingo no impidieron que cientos de personas procedentes de distintas provincias del país respondieran al llamado de la Coalición Enriquillo y se concentraran en esta provincia, para exigir la protección del Bahoruco Oriental, rechazar la explotación minera en esa zona montañosa y reclamar respuestas a una serie de demandas históricas de la región Suroeste.
Desde tempranas horas comenzaron a arribar delegaciones procedentes de Santo Domingo, San Cristóbal, Peravia, Azua, San José de Ocoa, San Juan y otras provincias, cuyos participantes fueron recibidos en el Cruce de Cabral antes de desplazarse en caravana hasta la Plaza Duarte, próximo al Arco del Triunfo, punto de inicio de la movilización.
La marcha-caravana recorrió varias de las principales arterias de la ciudad, incluyendo el malecón de Barahona, donde opera la empresa Belfond Enterprise en labores de exportación de materiales. Durante todo el recorrido, un amplio dispositivo policial y militar acompañó la actividad, la cual concluyó sin incidentes.
La jornada culminó en el Parque Central Luis E. Del Monte, donde los organizadores dieron lectura a un manifiesto que contenía las principales reivindicaciones de las organizaciones participantes.
El documento fue presentado por el coordinador de la Coalición Enriquillo, Leonardo Mercedes (Leo), acompañado de intervenciones del presidente municipal de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), Miguel Ángel Féliz, y del dirigente comunitario Domingo Féliz, vinculado a decenas de organizaciones sociales de la región.
Una causa que trasciende a Barahona
Los convocantes definieron la actividad como una de las mayores expresiones de movilización ambiental registradas en los últimos años en la región Enriquillo.
Argumentaron que la defensa del Bahoruco Oriental no constituye una causa exclusivamente provincial, sino una responsabilidad regional debido a la importancia estratégica de esa zona para la sostenibilidad ambiental del Suroeste.
Durante la lectura del manifiesto, los participantes denunciaron que el sistema montañoso enfrenta crecientes presiones derivadas de actividades extractivas y advirtieron sobre los posibles impactos que estas podrían generar sobre las fuentes acuíferas, la biodiversidad y las comunidades que dependen de esos recursos.
La montaña donde nace el agua
Uno de los temas más recurrentes durante la movilización fue la importancia hídrica del Bahoruco Oriental.
Los manifestantes sostienen que esa zona constituye la principal reserva hídrica de Barahona y una de las más importantes de toda la región Enriquillo. Según expusieron, en sus montañas nacen más de 23 ríos y arroyos que abastecen acueductos, sistemas de riego y comunidades rurales y urbanas.
La expansión de concesiones mineras ha incrementado la preocupación de organizaciones sociales, comunitarias y ambientalistas que observan con inquietud el futuro de ese patrimonio natural.
Entre las operaciones señaladas figura la desarrollada por Belfond Enterprise en las comunidades de Las Filipinas y Santa Elena, objeto de cuestionamientos por parte de diversos sectores que consideran que las actividades extractivas representan amenazas para los ecosistemas de la zona.
El puerto también está en el debate
La discusión sobre la minería estuvo acompañada por otro reclamo que ha cobrado fuerza en los últimos meses: la exportación de materiales minerales a través del puerto de Barahona.
Los participantes afirmaron que el transporte constante de materiales desde las áreas de extracción hasta la terminal marítima provoca emisiones de partículas que afectan sectores urbanos de la ciudad y deterioran las condiciones ambientales.
Ante esa situación, solicitaron al presidente Luis Abinader disponer el cese de las exportaciones de minerales por el puerto local y evaluar la construcción de una terminal especializada para cargas industriales fuera del casco urbano.
Monte Grande sigue pendiente
La movilización también sirvió para volver a colocar sobre la mesa una vieja demanda regional: la terminación integral del Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande.
La Coalición Enriquillo reclamó el inicio de los procesos de licitación para ejecutar las obras complementarias pendientes, especialmente el sistema de riego, considerado esencial para que la presa alcance los objetivos agrícolas, productivos y sociales para los cuales fue concebida.
Asimismo, exigió el cumplimiento de compromisos asumidos con agricultores afectados por la construcción de la obra y con productores agrícolas de distintas comunidades del Suroeste.
Laguna de Rincón y otros reclamos
Durante la actividad también fueron denunciadas situaciones relacionadas con contaminación ambiental, manejo de recursos hídricos y ocupación de terrenos agrícolas.
Los participantes reclamaron una mayor intervención de las autoridades para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental vigente y demandaron la formulación de un plan integral para la recuperación de la Laguna de Rincón, considerada uno de los humedales más importantes de República Dominicana.
El mensaje al Gobierno
Al concluir la jornada, los organizadores reiteraron un conjunto de demandas dirigidas al Poder Ejecutivo, entre ellas la paralización de las actividades mineras en el Bahoruco Oriental, la revisión de concesiones otorgadas en la zona, la terminación integral de Monte Grande y la implementación de políticas públicas orientadas a fortalecer la producción agrícola y la protección de los recursos naturales.
Los convocantes aseguraron que mantendrán las jornadas de movilización y los espacios de diálogo institucional hasta obtener respuestas concretas.
La manifestación concluyó sin incidentes, pero dejó una señal política y social difícil de ignorar: la creciente articulación de organizaciones comunitarias, ambientales, campesinas, religiosas y profesionales en torno a una agenda común que vincula la defensa de los recursos naturales con el modelo de desarrollo que demandan las provincias del Suroeste.

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