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Domingo, 6 de agosto 2026
La presentadora de televisión egipcia Sarah Khalifa, de 39 años, fue condenada a muerte por ahorcamiento junto a otros 11 acusados, tras ser declarada culpable por un tribunal de El Cairo de integrar una organización criminal dedicada a la fabricación y tráfico de drogas sintéticas.
La presentadora de televisión egipcia Sarah Khalifa, de 39 años, fue condenada a muerte por ahorcamiento junto a otros 11 acusados, tras ser declarada culpable por un tribunal de El Cairo de integrar una organización criminal dedicada a la fabricación y tráfico de drogas sintéticas.
Trascendió que la organización se dedicaba a comprar en el extranjero materias primas utilizadas para fabricar estupefacientes, además de almacenar, producir y distribuir las sustancias.
Las autoridades incautaron más de 750 kilogramos de narcóticos y materiales para su elaboración, así como armas de fuego y municiones sin licencia. También fueron localizados dos apartamentos utilizados como laboratorios clandestinos.
Khalifa, conocida por conducir el programa televisivo “Mission Impossible”, dedicado a temas de seguridad y criminalidad, negó las acusaciones y sostuvo su inocencia durante el proceso. La Fiscalía, por su parte, la acusa de desempeñar un papel relevante dentro de la organización.
Antes de confirmar las condenas a muerte, el tribunal remitió el caso al Gran Muftí de Egipto para conocer su opinión religiosa, un procedimiento obligatorio en los casos en que se contempla la pena capital. Sin embargo, su dictamen es consultivo y no vinculante para el tribunal.
La sentencia todavía puede ser apelada ante el Tribunal de Casación de Egipto, por lo que la condena a muerte no significa que la ejecución vaya a producirse inmediatamente.
Khalifa, conocida por conducir el programa televisivo “Mission Impossible”, dedicado a temas de seguridad y criminalidad, negó las acusaciones y sostuvo su inocencia durante el proceso. La Fiscalía, por su parte, la acusa de desempeñar un papel relevante dentro de la organización.
Antes de confirmar las condenas a muerte, el tribunal remitió el caso al Gran Muftí de Egipto para conocer su opinión religiosa, un procedimiento obligatorio en los casos en que se contempla la pena capital. Sin embargo, su dictamen es consultivo y no vinculante para el tribunal.
La sentencia todavía puede ser apelada ante el Tribunal de Casación de Egipto, por lo que la condena a muerte no significa que la ejecución vaya a producirse inmediatamente.
Sarah Khalifa no era solamente presentadora; también era productora, empresaria y propietaria de una clínica de cirugía estética, además de contar con una importante presencia en redes sociales.

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